Sabemos que muchos analistas post-freudianos han trabajado la cuestión de la técnica, oriunda de una “clínica en los límites de lo analizable”. Sin embargo, en cuanto el psicoanálisis se enfrenta con la existencia de marcas que se encuentran en los límites del sentido y de lo representable, la estrategia de desciframiento es considerada insuficiente para el trabajo analítico. Es en este mismo momento que la estrategia de la construcción va a adquirir un significado fundamental y se constituirá como una operación, aunque complementaria al uso de la interpretación, imprescindible al trabajo analítico.
Es en esta medida que, la distinción entre los conceptos de repetición trasferencial y compulsión de repetición, operada a partir del último dualismo pulsional, podrá señalarnos caminos – “vias colaterales” – de actividad de producción de sentido, de ligazón. Pensar que la pulsión de muerte garantiza la presencia-ausencia del Otro, sin el cual no existe un “yo” que habla y desea, como afirma Serge Leclarie, es pensar que la circulación de la actividad de las pulsiones de muerte no provee necesariamente “los caminos de una relación entre un sujeto y otro”, dado que los “caminos” entre el yo y el no-yo están, todavía, por ser constituidos, construidos.
De hecho, el retorno de lo reprimido se realiza por medio de la asociación libre, impuesta por la regla fundamental. Sólo podrá tener por objeto los elementos que hayan sufrido la represión secundaria o propiamente dicha, aquella del
après-coup (
Nachdrängen), como conjunto conciente o pre-conciente, habiendo adquirido, en el transcurrir de la historia del sujeto, estructuración suficiente para haberse inscrito en un cuadro de memoria. Así, cuando en la situación analítica, lo originariamente reprimido retorna, lo hace de forma alucinatoria bruta dado que no fue contra-investido. Es necesario, entonces, que se constituya la diferenciación en el interior del propio aparato, al fundarse los espacios externo-interior e interno-exterior. La “presencia-ausencia del Otro” va a ser aquí la condición de la separación de ese si-mismo
35 que retorna “alucinatoriamente”, y que lo reprimido secundario tiene, entonces, como función consolidar posteriormente.
Así, deseo retener aquí la idea propuesta por Zaltzman de que la circulación de la actividad de las pulsiones de muerte no provee necesariamente los caminos de una relación entre un sujeto y otro. El modelo de relación de objeto construido para dar cuenta de las organizaciones psíquicas de origen sexual es sobrepasado por el modo de funcionamiento y formas resultantes de las pulsiones de muerte. Pero, atención, va a ser gracias al trabajo analítico que las representaciones psíquicas van a sustituir la materialidad de la actividad de las pulsiones de muerte. Dicho de otra forma, entiendo que, en estos casos, “los caminos de una relación entre un sujeto y otro”, o sea entre el yo y el no-yo, están todavía por ser constituidos, construidos.
35 Bartucci, Giovanna. (1999) Entre o mesmo e o duplo, inscreve-se a alteridade. Psicanálise freudiana e escritura borgiana.
Percurso, Revista de Psicanálise. São Paulo, 22(1), 1999, pp. 49-57.