TRANSLATIONS - Entre El Mismo Y El Doble Se Inscribe La Alteridad
Psiquismo y sujeto del inconsciente: destinos de pulsiones

Joel Birman, en artículo acerca del indeterminismo de la pulsión en el discurso freudiano, observa que la problemática que paulatinamente se inscribe en el recorrido freudiano es la de cómo el registro de la cualidad se constituye a partir del registro de la cantidad. En otras palabras, como se constituye la producción de representaciones en el aparato psíquico, considerándose la primacía del registro económico en la metapsicología.

Birman propone que los ensayos metapsicológicos de 1915, en especial “Pulsiones y destinos de pulsión”, intentarían responder a esta indagación. En estos ensayos, la pulsión pasa a ocupar la posición estratégica de concepto fundamental de la teoría psicoanalítica, es decir, de concepto fundador de los demás conceptos metapsicológicos. Es posible agregar que el concepto de pulsión, en su estatuto de concepto fundamental – un Grundbegriff – es concepto-límite que no apunta a ningún otro que le sea mas fundamental, sólo para los límites referentes a la propia teoría. Al introducir el concepto de pulsión, Freud introdujo un concepto que no posee una sustancia, cualquiera que sea, como referente. Tampoco hay, en lo que concierne a las pulsiones, ninguna determinación a priori, así como tampoco hay diferencias cualitativas entre ellas.

En esa medida, Birman adelanta la idea de que una reformulación epistemológica esencial se esbozó en la teoría psiocanalítica, en la medida en que sus fundamentos estarían siendo recompuestos. “El inconsciente no sería mas, como estaba establecido hasta entonces, el concepto fundamental del psicoanálisis. Ahora, la pulsión ocuparía tal lugar y el inconsciente sería un concepto derivado en la metapsicología freudiana”21.

La consecuente formulación de Birman será, así, de que el psiquismo y el sujeto del inconsciente serian destinos de pulsiones, a partir de que estas sean concebidas en el registro de la fuerza como exigencia de trabajo. “El sujeto del inconsciente es uno de los destinos de las pulsiones, destino privilegiado, ciertamente, al lado del ‘retorno sobre el propio cuerpo’, de ‘transformacion de la actividad en pasividad’ y de la ‘sublimación’. Es en este contexto, entonces, en que el sujeto del inconsciente se constituye en el psiquismo como un desdoblamiento de las vicisitudes de las pulsiones en el campo del otro”; (con eso), “el sujeto como destino es siempre el de un proyecto inacabado, produciéndose de manera interminable, si es presentado siempre como una finitud face a sus impases, confrontado a lo que le falta y a lo que no es”22. En esa medida, si la primera tópica se basa en el campo (red) de representaciones, la segunda subraya la existencia de un polo pulsional del psiquismo, el Ello, inexistente anteriormente.

Emilio Rodrigué, uno de los biógrafos de Freud, considera entonces que “el libro de los sueños brinda, en realidad, el tercer modelo de aparato psíquico; el primero, el aparato de lenguaje en las ‘(Interpretacion de las) Afasias’(1891); el segundo, el modelo neuronal del ‘Proyecto (para una psicología científica)’, ( 1895); el tercero, sería la estructura presentada en el capítulo VII, modelo que articula los dos anteriores y que se aplicaría inclusive al carácter”23.

Así es que el capítulo séptimo de esa obra será el que inaugura conceptualmente la formulación freudiana metapsicológica acerca del aparato psíquico. Al describir los sueños como pudiendo ser analizados a partir de un cuadrilátero – condensación, desplazamiento, sobredeterminación y realización de deseo – que se apoya en la postulación del sistema inconsciente, Freud concibió las leyes universales que regulan el funcionamiento psíquico. La ordenación de esse campo teórico irá a consolidarse hasta los ensayos metapsicológicos de Freud de 1915, cuando fue formalizada la primera tópica.
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21 Birman, Joel. (1997) op. cit., p. 60.

22 Ibid, p. 10 e  p. 37.

23 Rodrigué, Emilio. (1995) Sigmund Freud: o século da psicanálise. 1895-1995. São Paulo, Escuta, Vol. I, 1995, p. 403.