TRANSLATIONS - Entre El Mismo Y El Doble Se Inscribe La Alteridad

En “Lo ominoso”, texto de 1919, Freud observa que das Unheimliche, que es la experiencia límite de encuentro con el doble, lo que provoca susto, terror, no-reconocimiento, tiene origen en el retorno de contenidos reprimidos, y no en un cesar de la creencia en la realidad de tal contenido. El prefijo “un” sería, entonces, la señal de la represión. La naturaleza secreta de la experiencia del retorno involuntario de la misma situación o experiencia estaría apoyada en el sentimiento de que ese extraño no sería algo ajeno o nuevo, sino algo muy familiar.

No obstante, entiendo que este “otro” va a ser inicialmente una proyección mimética de lo mismo, pudiendo volverse doble solamente a posteriori. La constitución de un “dentro de sí”, un topos cuya espacialidad y temporalidad puedan ser la morada de un si en permanente conocimiento y desconocimiento de sí, estará apoyada en la posibilidad de reconocimiento de la proyección mimética de lo mismo como algo del orden de la presentación (Darstellung), situado como está en primer plano de la experiencia psíquica. Pero, registremos: será en este mismo texto, de 1919, en que Freud considera que “todo lo que devería haber permanecido… secreto y oculto pero vino a luz”, será percibido como unheimlich.

Pero 1920 va a ser el año de publicción de “Mas allá del principio del placer”, ensayo que termina por establecer el dualismo pulsional entre pulsiones de vida y pulsiones de muerte. En esa medida, si entendemos que el concepto de compulsión de repetición comporta otras nociones cruciales como la noción de principio del placer, de pulsión de vida y de pulsión de muerte y la noción de ligazón (Bindung), aquello que está destinado a la  compulsión de repetición es lo que no logra ordenes de significación estructurantes, lo que insiste bajo el modo de la pulsión de muerte.

Así es que el uso de la denominación “intensidad transferencial” para llamar la atención del aspecto económico de la transferencia, en momentos de un análisis en que el trabajo de libre asociación está algo así como trabado por esta misma intensidad, apunta para la reactivación del displacer producido por grandes cantidades no metabolizables por el psiquismo incipiente, en el cual la capacidad de ligazón del aparato psíquico será lo que va a definir las posibilidades de dominio de esta energía.

Siendo así, mientras que aquello que es del orden de la presentación (Darstellung), situado como tal en el primer plano de la experiencia psíquica, puede ser reconocido como algo relativo a la experiencia de la proyección mimética del mismo, la experiencia del doble representaría en si una “regresión tópica” al momento psíquico pre-especular de lo “no separado”. Una espacialización ilusoria de un dentro que normalmente permanece sellado por la represión estructurante, que representa el cierre que separa el si mismo del otro.

Baranes también sugiere que “el doble es, al mismo tiempo, mirada o espejo de petrificación, de atracción de muerte y estabilizador de potencias de lo extraño, pero también elemento operador con la función de mediador entre el mismo y el otro”20. Es importante que podamos retener esta idea, tanto en lo que se refiere a la psicoanalítica freudiana como a la escritura borgiana: la sugestión de que el doble opere como mediador entre el mismo y el outro.

Así, cuando los espejos dejaron de despertar los temores infantiles de Borges, se convirtieron, en su universo, en emblemas del doble, del otro, de lo que podría ocurrir en este mas allá inaccesible. Es en esa medida que el juego de espejos instaurador del universo borgiano, este movimiento constitutivo de apoderarse de si mismo continuamente, ya sea observándose a si mismo, ya sea a su doble, instituye este lugar psíquico de constitución de subjetividad.

La presencia de ambiguedad instauradora de la figura del doble, este lugar mismo de relación de límite “entre” mismo “y” diferente, se vuelve, entonces, pasaje obligatorio, que va desde el desdoblamiento (de/sobre si) a la alteridad. Segundo Baranes, en lo que se refiere a la experiencia psicoanalítica, el doble es el precursor indispensable para la ascención a la alteridad, y condicion indispensable para un óptimo desarrollo del proceso analítico.
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20 Baranes, Jean-José. (1995) op. cit., p. 42.