Si por un lado, el autor usa lo real como trampolín para lanzar a sus lectores a un mundo de ficción, por otro, al identificar un posible aspecto de correspondencia, cuestiona la validez del mundo creado con la intención de dar una mayor realidad a éste, o sea, a la realidad de la construcción. Así lo hará al valerse de la intrusión de lo real en estilo documental, por medio de uso de amigos y colaboradores verdaderos como comentaristas de la veracidad de la narrativa, de la presentificación de objetos reales de la vida del autor, o aún de la puesta en escena de elementos de su vida, y del cuestionamiento de este mismo mundo, que Borges problematizará la relación entre los mundos real y ficcional. Consecuentemente, comprender o dar significado al mundo en que vivimos será lo mismo que estructurar la realidad de un modo personal y estilizado.
Pero atención: para Borges toda literatura es autobiográfica. Así, al afirmar que sus historias eran todas mas o menos autobiográficas, Borges no creó personaje alguno, pero escribió y reescribió sobre el mismo y viejo “Borges” levemente disfrazado.
Pero el hecho de que al escribir enfatizase algunas de sus particularidades y omitiese otras, lo llevó a considerar a “Borges” como una creación de fantasía. “¿Por que diablos preocuparme con lo que ocurre con Borges? Al fin de cuentas, Borges no es nada, es una mera ficción”. Helo ahí, finalmente, el surgimiento de la figura del “doble”.
Es importante que se explicite: para Borges, el “ego” es un expectador que se identifica con el hombre a quien el observa continuamente. “¿Porque, al fin de cuentas, que es el ego? El ego es el pasado, el presente, y también… el futuro”
17. En esa medida hay, aquí, un movimiento constitutivo: un espectador que se apodera de si mismo al observarse continuamente a si mismo, o bien a su doble.
Jean-José Baranes, apoyándose en los trabajos de J. P. Vernant acerca del mito y pensamiento griegos, sugiere que “un doble es todo menos una imagen: ni imitación del objeto, ni ilusión del espíritu, ni creación del pensamiento, él es una realidad exterior al sujeto que, sin embargo, en su propia apariencia, se opone por su carácter insólito a los objetos familiares y al escenario cotidiano de la vida. Juega con los dos planos contrastados al mismo tiempo: en el momento en que se muestra presente, se revela como perteneciente a un mas allá inaccesible”
18. Baranes observa, en el mismo artículo, que esta ambiguedad característica de la figura del doble, o sea, en el momento mismo en que se muestra presente, se revela como perteneciente a un mas allá inaccesible, es el lugar de lo extraño “y” de esa relación del límite entre mismo y diferente.
Así, Borges explicitará esa relación de límite entre mismo y diferente, ese lugar de lo extraño, transformándose en “Borges”, su doble. Inicialmente, al transformarse en “Borges”, Borges se elimina a si mismo, deja de existir, es, finalmente, nada, para que entonces “Borges” pueda ser. Como dirá el próprio Borges, en “Borges y yo”(1960), “vivo, me dejo vivir, para que Borges pueda hacer la trama de su literatura y esa literatura me justifica..., cuanto mas, estoy destinado a perderme, definitivamente, y sólo algún instante de mi podrá sobrevivir en el otro”. Además Borges va a confesar, en “Borges y yo”, que “(‘Borges’) logró ciertas páginas válidas, pero que esas páginas no pueden salvarme, tal vez porque lo bueno ya no es de nadie, ni siquiera del otro, sino del lenguaje o de la tradición”
19.
En su biografía literaria sobre el autor, Emir R. Monegal observa que las funciones y privilegios de Borges son usurpados por el personaje “Borges”, desde el momento en que todo lo que ahora Borges hace, o lo que le agrada, se vuelve posesión del otro. Así, publicar, las entrevistas, la publicidad, la política y las opiniones pertenecen a “Borges”. Los sentimientos, los sueños y escribir pertenecen al “yo”. Un tercer Borges, el ficcional, es aquel que une en sí el “yo público” y la reflexión sobre sus experiencias. Es verdad, ser Borges/“Borges” es buscarlo en nuestras mas profundas idiosincrasias, en el centro que es cada uno de nosotros: ser yo mismo siendo el otro.
17 Citado en Barnstone, William. Borges at eighty. Bloomington, Indiana University Press, 1982, p. 47 e p. 101.
18 Baranes, Jean-José. (1995) Double narcissique et clivage du moi. In: Le Double. Paris, PUF, 1997, p. 41.
19 Borges, Jorge Luis. (1960) Borges e eu. In: Borges, Jorge Luis. (1960) O fazedor. Rio de Janeiro, Bertrand Brasil, 1995, p. 47.