TRANSLATIONS - Entre El Mismo Y El Doble Se Inscribe La Alteridad
Georgie, los espejos y la escritura borgiana

Mucho ya fue dicho acerca de la escritura borgiana, a partir de diversas áreas del saber. Su influencia tambien puede hacerse sentir en innúmeros escritores de todo el mundo, y será inútil intentar aquí una enumeración abarcativa.

La habilidad de Borges para crear universos extraordinarios valiéndose, a partir de su madurez literaria, de una economía de estilo furtivo casi absoluta, toma la forma de una invitación permanente al ejercicio del pensamiento. Sus narrativas exhiben el deseo de despojar al lenguaje de una suntuosidad literaria.

En Borges... (1985), retomé el concepto de metaficción con el objetivo de reflexionar acerca de este espacio paradojal que es el espacio ficcional borgiano. Si los metaficcionistas revelan su proceso de invención por medio de la propia forma ficcional, la técnica narrativa y el material presentado sólo se conectarán por intermedio de la experiencia de su entrelazamiento. En esta medida, el metaficcionista fragmenta el foco narrativo para realzar el proceso de creación de ficción.

Recién en mayo de 1942 Bioy Casares, su gran amigo y coautor de los libros de Bustos Domecq, escribió en reseña sobre el libro El jardín de los senderos que se bifurcan (1941), publicada en Sur, revista literaria fundada en Buenos Aires, en 1931, por Victoria Ocampo y colaboradores, que la “escritura de Borges estaba abriendo un territorio nuevo en su preocupación con la metafísica, con – la verdad – la literatura hablando de sí misma”9.

Así, aunque Borges opte en sus textos por cuestionar la noción de paternidad artística, valiéndose de la dilución de la figura del autor, de la fragmentación del foco narrativo, propongo que al hacerlo, Borges instituye este lugar psíquico de constitución de subjetividad, en la medida en que, al diluir la figura del autor, Borges está, en verdad, escribiendo para desconocerse.

Al transformarse en su doble, “en la maniobra mas inteligente y diversionista de su carrera literaria”, como observa Woodall, Borges termina por dar cuerpo a diferentes Borges. Su testimonio es claro en cuanto a esta posibilidad; en 1971, en conferencia dada en el Institute of Contemporary Arts (ICA), en Londres, Borges dirá: “yo tenía, de niño, tres espejos enormes en mi habitación, y sentía por ellos un miedo profundo porque (...) me veía a mi mismo triplicado, y tenía mucho miedo al pensar que tal vez las tres formas comenzaran a moverse por su cuenta”10. Y, claro, el miedo de Borges no era sin fundamentos. No obstante, sin perder el control de “sí mismo triplicado”, el ejercicio de dar vida a su(s) doble(s) hizo posible que Georgie se transformara en Borges. Como observó George Steiner en un artículo para The New Yorker,en 1970, “él profundizó el paisaje de nuestras memorias, y esa es la marca de un artista verdaderamente grande”11.
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9 Citado en Woodall, James. (1996) op. cit., p. 185.

10 Ibid., p. 56.

11 Ibid., p. 357.