TRANSLATIONS - Entre El Mismo Y El Doble Se Inscribe La Alteridad

Sabemos que el desplazamiento del ser psíquico desde el campo de la conciencia para el registro del inconsciente, se revela una de las formulaciones mas brillantes del descubrimiento del psicoanálisis, permitiendo asi que subrayemos lo que no es enunciado por el discurso de la conciencia y que se presenta de forma desplazada en el registro de la transferencia.

Es así que, habiendo diferenciado los conceptos de repetición transferencial y compulsión a la repetición a partir de la última dualidad pulsional establecida por Freud, pulsiones de vida y pulsiones de muerte6, no pretendo indicar aqui ningún trazo de dicotomía entre la situación clásica de una neurosis de transferencia y las situaciones-límite de las que somos testigos en nuestra clínica, desde el momento en que no son los límites entre las instancias psíquicas los que son aqui puestos en jaque. De hecho, lo que está en causa aquí es la posibilidad de que tanto en la experiencia de encuentro con lo idéntico (de la proyección mimética de lo mismo) como de la experiencia-límite denominada das Unheimliche, la experiencia-límite de encuentro con el doble, se constituyan en lugares en que, a partir de la experiencia transferencial, lo que es del orden de la presentación (Darstellung), situado en primer plano de la experiencia psíquica, pueda encontrar (o no) facilitado su pasaje al registro de la representación (Vorstellung)

Es verdad, en un trabajo anterior7 sobrepuse la experiencia de encuentro de lo idéntico a la experiencia-límite denominada das Unheimliche. No obstante, trataré de distinguir aqui entre ambas, ya que las cuestiones que están en el cierne de estas inquietaciones acerca de la clínica psicoanalítica se apoyan en la formulación de que, al tomar como “fundamental” el concepto freudiano de pulsión, el psiquismo y el sujeto del inconsciente resultarán ser “destinos de pulsiones” – privilegiados, por cierto – desde el momento en que estas sean consideradas en el registro de la fuerza como “exigencia de trabajo”. Así, la pulsión es una fuerza (Drang) que necesita ser sometida a un trabajo de ligazón y de simbolización para poder inscribirse en el psiquismo propiamente dicho. 

De ahí la relevancia de la experiencia psicoanalítica: se instituye un lugar privilegiado donde se presenta lo que está destinado a la compulsión de repetición, o sea, lo que no logra órdenes de significación estructurantes, lo que insiste bajo el modo de pulsión de muerte.

En esta medida, el acto analítico, como sugiere Joel Birman8, implica que la figura del analista, junto con la del analizando, puedan constituir destinos posibles para las fuerzas pulsionales, ordenando circuitos pulsionales e inscribiendo la pulsión en el registro de la simbolización. Deseo agregar que va a ser lugar y función del analista posibilitar, junto al analizando, la constitución de la diferenciación en el interior del propio aparato psíquico, al fundarse los espacios externo-interior e interno-exterior. Siendo asi, en lo que respecta a la experiencia psiocanalitica, aun en esos momentos de un análisis en que el lenguaje, instrumento por excelencia del trabajo analítico, se muestra insuficiente, el lugar y la función del analista serán de interceptar el circuito autoerótico – necesario - que se configura en las situaciones de compulsión a la repetición.

Es curioso, porque va a ser exactamente el “juego de espejos” instaurador del universo borgiano, entendido aquí como movimiento constitutivo de apropiación continua de si, ya sea por la observación de si mismo, o bien de su doble, al cual considero instituyente de este lugar psíquico de constitución de subjetividad.

Pero atención, porque habiendo ya puesto de relieve que en la obra metaficcional los autores se vuelven problemas a resolver, y los personajes elementos que evidencian la sensibilidad del autor, permanecerá, sin embargo, una indagación importante. ¿Una vez establecido que el lugar de la escritura como lugar psíquico de constitución de subjetividad, quién o qué hará las veces de tercero, de la alteridad, aquel que va a “interceptar” el luego de espejos – necesario – y, como sabemos, instaurador del universo borgiano?

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6 Cf. Bartucci, Giovanna. (1998) Transferência, compulsão à repetição e pulsão de morte. Percurso, Revista de psicanálise. São Paulo, Año XI, n° 21 (2), 1998, pp. 43-49.

7 Cf. Bartucci, Giovanna. (1985) Borges: a realidade da construção. Literatura e psicanálise. Rio de Janeiro, Imago, 1996.

8 Cf. Birman, Joel. Estilo e mordernidade em psicanálise. São Paulo, Ed. 34, 1997.